Tratamiento de las infecciones en Pediatría · Guía rápida para la selección del tratamiento antimicrobiano empírico

Absceso periamigdalino


Fecha de actualización: 05/04/2024
(V.3.0/2024)

Cita sugerida: Suárez-Bustamante Huélamo. M, Escribano Ceruelo. E. Absceso periamigdalino (2024). En Guía-ABE. Infecciones en Pediatría. Guía rápida para la selección del tratamiento antimicrobiano empírico [en línea]. Consultado el dd-mm-aaaa. Disponible en http://www.guia-abe.es

Introducción / puntos clave

El absceso periamigdalino (APA) es la infección más frecuente de los tejidos profundos del cuello (hasta un 50%) y la complicación más usual de la faringoamigdalitis aguda. Un 10-20% de los pacientes tienen antecedentes de amigdalitis frecuentes, aunque ocasionalmente ocurre en pacientes sin amigdalitis y en amigdalectomizados. Su incidencia es mayor en la adolescencia, aunque se ha descrito un aumento de esta en la edad pediátrica en los últimos años.

Se produce por invasión bacteriana del espacio periamigdalino (entre la cápsula amigdalar y los músculos: constrictor superior de la faringe y palatofaríngeo). Inicialmente es una celulitis o flemón, con posterior formación de una colección purulenta (absceso). Generalmente unilateral (3% bilateral). La mayoría se localizan en el polo superior de la amígdala.

Dada la localización del proceso requiere un diagnóstico y tratamiento precoces, ya que puede provocar compromiso de la vía aérea por compresión, drenaje espontáneo y/o broncoaspiración. También puede extenderse a otras zonas por proximidad: espacio parafaríngeo, prevertebral y mediastino.

La recurrencia del absceso se produce en 10-15% de los pacientes, siendo 4 veces más frecuente en niños con antecedentes de amigdalitis de repetición.

Clínica: tras una faringoamigdalitis aguda (ocasionalmente sin ella), con o sin tratamiento antibiótico, aparece fiebre, odinofagia acusada e irradiada al oído, disfagia más o menos intensa (babeo), voz gangosa, apagada, halitosis, adenopatía dolorosa cervical homolateral, tortícolis y dolor con la extensión del cuello. La presencia de trismus (ocasionado por la irritación muscular del pterigoideo interno), que está presente en 2/3 de los pacientes puede ser útil para el diagnóstico diferencial con faringoamigdalitis.

Exploración: la presencia de trismus puede dificultar o impedir la exploración. Generalmente existe abultamiento asimétrico, eritematoso y fluctuante de la amígdala con/sin exudado, que está desplazada hacia la línea media, y la úvula hacia el lado opuesto. Pueden tener adenopatías asociadas. Si existe babeo hay que tomar precauciones en la exploración porque puede tratarse de una epiglotitis.

Diagnóstico: es clínico, siendo los síntomas clave del diagnóstico el trismus y la odinofagia. Se recomienda valoración ORL, ya que en ocasiones se requiere aspiración con aguja o incisión y drenaje para diferenciar entre celulitis/flemón y absceso. La analítica (reactantes fases agudas, hemograma, iones, cultivo faríngeo y del material drenado) no es necesaria para el diagnóstico, pero sirve para valorar la gravedad y la actitud terapéutica.

Pruebas de imagen: generalmente no son necesarias. La TC está indicada para realizar diagnóstico diferencial con otras infecciones profundas del cuello. La ecografía puede ser útil para guiar la punción. 

Tratamiento: La antibioterapia empírica debe cubrir Estreptococo del grupo A (Streptococcus pyogenes), Staphylococcus aureus y anaerobios1. El antibiótico de elección es amoxicilina-ácido clavulánico intravenoso en pacientes con buen estado general. En alérgicos a penicilina se recomienda el uso de clindamicina.

Se debe mantener la antibioterapia intravenosa hasta la desaparición de la fiebre y mejoría de los síntomas; completando hasta 10-14 días totales de antibioterapia por vía oral2.

La evidencia con respecto al uso de corticoides es inconsistente. Parecen disminuir la sintomatología en >16 años, sin beneficios claros en estudios por debajo de esa edad.

No hay conclusiones definitivas sobre la opción preferente para la obtención del contenido del absceso mediante punción o por escisión y drenaje, atribuyéndose a la primera menos dolor y a la segunda menos recurrencias. Ambos métodos son rápidos y económicos. 

La mayoría de casos precisan ingreso hospitalario para tratamiento antibiótico parenteral y analgesia2. En general, la mayoría de los pacientes responden bien una vez instaurado el mismo. En caso de que se inicie el tratamiento de forma ambulatoria será preciso realizar una nueva valoración a las 24 horas.


Cambios más importantes respecto a la versión anterior: No se han hecho cambios sustanciales. La amoxicilina con ácido clavulánico continúa siendo la mejor opción en el tratamiento en niños sin afectación del estado general. Si existe afectación del estado general se recomienda Vancomicina o Linezolid. No hay estudios consistentes en población pediátrica para recomendar el uso de corticoides. No hay consenso sobre si recomendar 10 o 14 días de tratamiento. Parece que se tiende a completar 10 días en caso de flemón y 14 si es un absceso que ha requerido drenaje en quirófano.

Microorganismos causales1

 

Frecuentes

Menos frecuentes

Bacterias aerobias

Streptococcus pyogenes y Streptococcus anginosus

Staphylococcus aureus (incluído el Staphylococcus aureus resistente a meticilina – SARM)

Streptococcus alfa-hemolíticos, Haemophilus sp., Neisseria sp.

Bacterias anaerobias

Bacteroides, Fusobacterium, Peptostreptococcus, Prevotella, Vellonella sp.

 

 

Estudios complementarios

 

Indicados en la evaluación inicial

Valorar individualmente

Laboratorio

Hemograma, reactantes de fase aguda (PCR o PCT según el tiempo de evolución), cultivo faríngeo

 

Microbiología

 

Cultivo del aspirado del absceso

Pruebas de imagen

 No necesarias

  • Ecografía submandibular o intraoral: diagnóstico diferencial entre flemón y absceso
  • TC con contraste IV: paciente no colaborador y ante la sospecha de extensión del absceso a espacios adyacentes

 

Indicaciones de ingreso hospitalario3

  • En general todos los casos para tratamiento antibiótico parenteral y valorar la necesidad de drenaje.
  • Es posible valorar seguir tratamiento domiciliario tras el drenaje en niños sin factores de riesgo, siempre que sea posible asegurar seguimiento en las siguientes 24-36 horas.

 

Tratamiento antimicrobiano empírico4

Tratamiento de elección

Alternativas

Amoxicilina/clavulánico, IV

  • Penicilina G + metronidazol, IV
  • Piperacilina/tazobactam, IV
  • Si alergia a penicilina: clindamicina, IV
  • Si SARM o afectación del estado general vancomicina o linezolid, IV
  • Considerar Cefalosporinas de 2ª o 3ª generación en casos graves + clindamicina IV

Dosis recomendadas

  • Amoxicilina/clavulánico, IV: 100 mg/kg/día cada 6-8 horas. Máximo 150mg/kg/día (amoxi) y 375mg/día (clavul). VO (presentación 4:1): 50 mg/kg/12h. Máximo 3 g/día (amoxi) y 375mg/día (clavul).  
  • Clindamicina IV: 20-40 mg/kg/día cada 6-8 horas. Máximo 4.8 g/día.
  • Vancomicina IV: 40 mg/kg/día cada 6-8 horas. Máximo 2.7 g/día (aunque en situaciones de riesgo vital hasta 4,8 g/día)
  • Linezolid IV: <12 años: 30mg/kg/día cada 8 horas. >12 años: 20 mg/kg/día cada 12 horas. Máximo 1.2 g/día (requiere autorización).

 

Valoración por ORL

  • Debe realizarse en todos los pacientes.
  • La aspiración con aguja es la técnica considerada de elección en el APA no complicado. Es menos invasiva y dolorosa. Ha demostrado ser efectivo en niños mayores colaboradores, pacientes con enfermedades hemorrágicas y en pacientes con riesgo anestésico elevado. Resolución con éxito en el 94%. Solo el 4% requieren una 2ª aspiración.
  • La incisión y drenaje está indicada en pacientes con riesgo anestésico o en niños pequeños.
  • Las indicaciones de amigdalectomía son: obstrucción significativa de la vía aérea, faringoamigdalitis o abscesos periamigdalinos de repetición y fallo de tratamiento con las otras técnicas.

 

Otras medidas terapeúticas

  • Hidratación y nutrición adecuadas.
  • Analgesia y antiinflamatorios5

 

Referencias bibliográficas
  • Wald Peritonsillar cellulitis and abscess. https://www.uptodate.com. Última actualización octubre 2023. Consultado en marzo de 2024.
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  • Hur K, Zhou S, Kysh L. Adjunct steroids in the treatment of peritonsillar abscess: A systematic review. Laryngoscope. 2018 Jan;128(1):72-77. doi: 10.1002/lary.26672. Epub 2017 May 31. PMID: 28561258.

Abreviaturas: APA: absceso periamigdalino. IV: vía intravenosa. PCR: proteína C reactiva. TC: tomografía computerizada. VO: vía oral.

Notas aclaratorias

1En el cultivo del material extraído del APA se aísla generalmente flora polimicrobiana con bacterias aerobias y anaerobias. El germen más frecuente es el Streptococcus pyogenes, pero con una elevada participación de anaerobios. El frotis faríngeo no se correlaciona con el cultivo del aspirado del APA. Se ha comprobado que los resultados del cultivo del material obtenido tienen poca influencia en el tratamiento y evolución del proceso, salvo el interés de conocer la prevalencia de patógenos y con la excepción de los pacientes inmunocomprometidos. Algunos virus (por ej. virus de Epstein Barr) pueden actuar como "facilitadores" o factor de riesgo para el desarrollo de un APA.

2Bochner RE et al. proponen una pauta más corta de tratamiento (de 7 a 10 días) en pacientes con flemón sin material para drenar.

3Los pacientes tratados ambulatoriamente deben ser reevaluados a las 24 horas. Se deben reconsiderar aquellos pacientes que no presentan mejoría a las 24 horas de iniciado el tratamiento antibiótico con o sin drenaje: presencia de complicaciones, infección por microorganismos infrecuentes, o patología de base (quistes congénitos).

4Una vez que se comprueba la evolución favorable, el niño esté afebril y pueda tolerar medicación oral, los antimicrobianos parenterales deberán sustituirse por sus equivalentes orales hasta una duración de entre 10 y 14 días.

5Los corticoides continúan siendo ampliamente usados, si bien con limitadas evidencias; dosis única de dexametasona (4 mg) IV, o metilprednisolona (2-3 mg/kg) IV, parecen tener un importante efecto analgésico en > 16 años.

Notas: la Guía-ABE se actualiza periódicamente. Los autores y editores recomiendan aplicar estas recomendaciones con sentido crítico en función de la experiencia del médico, de los condicionantes de cada paciente y del entorno asistencial concreto; así mismo se aconseja consultar también otras fuentes para minimizar la probabilidad de errores. Texto dirigido exclusivamente a profesionales.
[i] Más información en: http://www.guia-abe.es/
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